Tópico 2. f Modelos de Procesos – Flotación colectiva primaria

Campaña de homologación

 

Hace algunas semanas Empírica, junto a una importante minera del norte, concluyó exitosamente una campaña de homologación entre dos laboratorios metalúrgicos que prestan sus servicios a la minería, pudiendo replicar resultados de flotación colectiva rougher, en términos de recuperación primaria de cobre, ley de concentrado de cobre y recuperación másica para dos distintos estándares de flotación.

¿Y en qué consiste una campaña de homologación? Su principal objetivo es asegurar que laboratorios diferentes obtengan resultados metalúrgicos equivalentes, a través de un control exhaustivo de las variables críticas implícitas en los equipos utilizados y en el proceso de flotación mismo, las cuales se deben medir y comparar para evitar que queden fuera de un rango prestablecido. El proceso de homologación considera el chequeo de parámetros y variables que intervienen en la experimentación de cada uno de los laboratorios a homologar, asegurando con ello, que tanto sus equipos como los procedimientos experimentales utilizados, sean equivalentes, lo que posibilitará el logro de resultados similares y comparables.  Entre los aspectos y condiciones a controlar entre distintos laboratorios destacan:

  • Flujo de aire de alimentación a la celda
  • Velocidad de rotación
  • Geometría de la celda
  • Condiciones operacionales inherentes al proceso de flotación mismo: reactivos, dosificaciones, P80, Cp, pH, tiempo de paleteo etc.

El proceso de homologación se contempla en dos etapas:

  1. La primera etapa corresponde a la creación de una banda de aceptación, a partir de una cantidad de pruebas de flotación que defina el cliente (un número mínimo recomendado es de 30) que realiza el laboratorio ya homologado. La construcción de dicha banda se realiza por datos estadísticos utilizando la media de la recuperación primaria de cobre, con control de la ley de concentrado rougher y recuperación másica. El rango de aceptación se determina con dos desviaciones estándar para cada variable.
  2. La segunda etapa consiste en, una vez definidos los rangos de aceptación de las recuperaciones primarias, y de las leyes de concentrado final y recuperaciones en masa para el cobre, enviar cargas del mismo mineral al laboratorio a homologar. Para ello, se realiza el mismo número de pruebas de cinética de flotación definida en la primera etapa, cuyos resultados de análisis químicos deben cumplir con todos los controles de calidad.

Una vez obtenidos los resultados de las pruebas en el laboratorio a homologar, se disponen dichos valores —recuperación Cu, ley Cu en concentrado y recuperación másica— en la banda de aceptación creada en el laboratorio homologado. El criterio general para decidir si un laboratorio está homologado para pruebas de flotación en un estándar definido, es que al menos un 75% de los resultados de la recuperación metalúrgica se encuentren dentro del rango de aceptación anteriormente creado. En caso contrario se repetirá la segunda etapa.

Hay que destacar que este procedimiento se aplica además para homologar a un operador. Si se requiere hacer extensivo a más operadores, se debe repetir el proceso de homologación para cada uno de éstos.

Empírica pudo corroborar en esta última campaña de homologación experimental, la importancia crítica que tiene la geometría de la celda de flotación, la que debe ser idéntica entre laboratorios. Al respecto se detectó que una diferencia cercana a 1 cm en la altura de la celda puede generar diferencias importantes en los resultados, lo que no permitía homologar dos laboratorios diferentes. Frente a ello, Empírica chequeó exhaustivamente la geometría de las celdas empleadas en cada laboratorio, descubriendo acertadamente que en uno de los casos, dicha unidad había sido fabricada sin respetar estrictamente la medida de altura, lo que generaba diferencias significativas en los resultados metalúrgicos. Visto lo anterior, se solicitó fabricar una nueva celda de flotación, obteniéndose resultados parecidos y comparables entre los dos laboratorios.

Un proceso de homologación no solo asegura la calidad de información requerida, sino que otorga a distintas empresas mineras la flexibilidad necesaria para elegir laboratorios que compiten en el mercado, tanto en precio como en oportunidad de respuesta.

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